lunes, 15 de marzo de 2010

X

Otra vez esa sensación de independencia, suficiencia pero sin llegar a ser pedante. Creer que no me es necesario nadie ni nada me hace a veces pensar que estoy vacía, no en el punto de no importarme nada sino en creer que siempre cuestiono todo lo que pasa a mi alrededor. ¿Es eso normal? Podría mejor dar gracias a lo que tengo y ser feliz pero siempre necesito más. ¿Es egoísmo?, ¿avaricia?... incluso... ¿melancolía? (¿de cuando no esperaba nada de nada ni nada de nadie?) Podría caber la posibilidad de que las hormonas me estén alterando psicológica y emocionalmente y haga que estas series de cosas solo me las plantee ahora.
No tengo motivos para sentirme de esta forma, en general me va bien en todos los ámbitos de mi vida. ¿Entonces? Aunque fuese consuelo de tontos podría compararme con otros grupos sociales y me daría cuenta de la gran suerte que tengo pero sin embargo, el germen de los países desarrollados no son las necesidades básicas de desarrollo de la especie. Empezamos a cuestionarnos lo abstracto, lo inexplicable, lo intocable, lo inexistente... y caemos en las enfermedades llamadas mentales. Con ello no digo que yo por realizar este tipo de conjeturas vaya a hacerlo ni que nadie vaya a hacerlo, solo que a pesar de lo que digan los expertos, pensar demasiado en nuestra vida no es saludable, debería estar prohibido, deberíamos poder controlar nuestros sentimientos y usar solo el cerebro para lo necesario, de esta manera dejaríamos de vivir de manera incontrolada.
Deberíamos de dejar de intentar controlar a los demás y controlarnos más a nosotros mismos para de esta forma no nos afecten de manera brusca todos los acontecimientos sensitivos de nuestra vida cotidiana.
Como es mi caso