Escoger un camino significaba abandonar otros. Tenía una vida entera para vivir, y siempre pensaba que quizá se arrepintiera, en el futuro, de las cosas que quería hacer ahora.
" Tengo miedo de comprometerme", pensó. Quería recorrer odos los caminos posibles, e iba a acabar no recorriendo ninguno.
Ni siquiera en lo más importante de su vida, el amor, había conseguido ir hasta el final; después de la primera decepción, nunca más se entregó por completo. Temía el sufrimiento, la pérdida, la inevitable separación. Claro, estas cosas estaban siempre presentes en el camino del amor: y la única manera de evitarlas era renunciando a recorrerlo. Para no sufrir, era preciso también no amar.
Como si, para no ver las cosas malas de la vida, terminase necesitando agujerearse los ojos.
" Es muy complicado vivir. "
Había que correr riesgos, seguir ciertos caminos, y abandonar otros. Se acordó de Wicca hablandode las personas que siguen los caminos tan sólo para probar que no sirven para ellas. Pero esto no era lo peor. Lo peor era escoger, y pasarse el resto de la vida pensando si se escogió bien. Ninguna persona era capaz de escoger sin miedo.
No obstante, ésta era la ley de la vida. Ésta era la Noche Oscura, y nadie podía huir de la Noche Oscura, aunque jamás tomase una decisión, aunque no tuviese valor para cambar nada; porque esto en sí ya era una decisión, un cambio. Y sin los tesoros escondidos en la Noche Oscura.
Lorens podía tener razón. Al final se reirían de los miedos que tuvieron al comienzo. Tal como ella se rió de las serpientes y escorpiones que colocó en el bosque. En su desespración, no se había acordado de que el santo patrono de Irlanda, san Patricio, había expulsado a todas las serpientes del país.
- ¡ Qué suerte que existas, Lorens ! - dijo bajito, por miedo a que él le oyese.
Paulo Coelho
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario